RUMBO AL CARIBE PANAMEÑO. - Noviembre 2008.
Tomando la carretera interamericana hacia el Noroeste de Panamá, cruzando la “Quijada del Diablo” y descendiendo por las laderas de la Coordillera Central se presenta la admiración de costa y mar, manglar y sol; sol y luna, y de estrellas que no se quieren alejar, mientras lentamente la niebla se despeja ante los ojos y se muestra el caribe de Panamá. Para algunos de nosotros es regresar después de varios años desde la ultima visita y para otros es amor a primera vista de aguas claras, fauna tangible y arenas blancas reflejos del sol. Ahí estaba esperandonos como a muchos visitantes que decidimos alejarnos por unos días del cemento y el bullicio de la ciudad.
Estar en Bocas del Toro es entrar en contacto directo con la cultura criolla legado descendiente de aquellos afroantillanos que se radicaron en estas islas tiempos atrás, donde el “patua” es aun un dialecto bien conservado y el arroz de coco con pesca’o y patacón es tradición costeña dificil de negarse a disfrutar.
Isla Colón, Bahía de los Delfines, Cayo Coral, Bastimentos, Red Frog y Boca del Drago fueron solo una pequeña parte de aquellos lugares que se pueden visitar en esta tierra donde desembarcó Cristobal Colón; sitios hogares de la rana roja, la tortuga y el delfín, aquí la vida marina es realmente abundante y se enfatiza notablemente la conservación por estos recursos.
Estamos muy agradecidos por la hospitalidad brindada, de quienes estuvieron acompañandonos y aquellos que compartieron con nosotros esta aventura por Bocas del Toro, en el Caribe de Panamá.















